‘Bailar con el azar’

Opinion Jorge Sebastian Premio Pintura Mainel 2022

Jorge Sebastián Lozano
Comisario del Premio Nacional de Pintura Fundación Mainel

Tomo el título de estas líneas de un texto breve de José Saborit, maestro y amigo. Forma parte de un libro reciente, en el que condensa la experiencia de quien mucho ha pintado y mucho ha pensado, quien bien ha hecho y bien ha dicho. Poco queda por decir, después de leer esta desordenada enciclopedia de saber pictórico, entreverado con todo lo humano.

La frase ilustra muy bien la aventura que supone convocar cada año a artistas jóvenes que, de forma tal vez incomprensible, se inician y se empeñan en la pintura; esta anciana tarea, con mala salud de hierro, que se resiste a ser relegada por tecnologías digitales de ímpetu avasallador. Algo azaroso hay en el hecho de pintar, que les lleva a adentrarse en ese valle de la muerte que se abre entre el fin de los estudios artísticos y la consolidación profesional -a veces, tan precaria- en el mercado del arte. La Fundación Mainel aspira a ayudar en ese difícil camino, con la convocatoria de este premio que, en su vigesimoquinta edición, sigue fiel al deseo de sus fundadores, doña Carmen Rodrigo y don José Orts: apoyar a los artistas jóvenes en el desarrollo de su carrera.

El citado texto también ilumina nítidamente la poética inscrita en la obra ganadora. Su autora, la valenciana Cristina Gamón, ha sabido consolidar un lenguaje propio, al tiempo que una técnica de éxito tan constatado como impredecible. Gamón pinta del revés, y no lo afirmo a la ligera: es decir, dispone en horizontal un metacrilato, sobre el cual deja sedimentarse distintas masas y capas de color. Trabaja a ciegas, como un tejedor que se afana en disponer la trama dentro de la urdimbre pero no ve el resultado de su esfuerzo hasta darles la vuelta. Los espectadores disfrutamos ahora de un espectáculo que, para la artista, está oculto durante todo su proceso, vuelto hacia abajo mientras ella intenta aquilatar el resultado de sus decisiones anteriores, y adivinar el del siguiente paso.

La artista se lanza a esta arriesgada combinación de azar y pericia, con la seguridad que ya le da una trayectoria que en absoluto es fruto de la casualidad. Su obra es un pozo para nuestra vista, que nos invita a mirar y volver a mirar, a hundirnos en los detalles, en esta textura, en aquella cartografía de cráteres, vaguadas y planicies que se disponen en la superficie, tan solo limitadas a veces por los choques con rotundas masas de pigmento. En otros casos, colores más disueltos inventan gamas mestizas, armonías variables a las que añade matiz la transparencia propia del metacrilato. El añadido de piezas móviles o de huecos recortados en el soporte invita a este mismo ejercicio de excavación en la superficie, solo aparentemente plana.

Por supuesto, la geografía del color es solo una apuesta, entre las muchas que este catálogo testimonia. Los dos artistas reconocidos con accésits son Pablo Mateo y Sergio Rocafort, que siguen experimentando en su lenguaje propio, siendo reconocibles tanto sus intereses permanentes como sus innovaciones. Tanto en ellos como en el resto de seleccionados asistimos a un heterogéneo despliegue de estudios estructurales, experimentos entre lo seriado, lo digital y lo analógico, o ejercicios en mirada y mano lenta. Protagonistas de todo este campo de pruebas son los y las artistas, incluyendo también a los más de 140 que se han presentado a esta vigésimo quinta edición del Premio. Les dirigimos nuestro principal reconocimiento, con el deseo de que perseveren en esta anciana tarea. Por otro lado, toda esta trayectoria habría sido imposible sin la generosidad de los componentes de nuestros jurados, que aportan su sensibilidad y sus conocimientos para la difícil tarea de valorar esfuerzos y logros, trayectorias y horizontes. Para ellos va también un sincero agradecimiento, en nombre de la Fundación Mainel, junto con la esperanza y el deseo de seguir recorriendo juntos este camino, tan sorprendente como gratificante.

Artículo extraído del Catálogo de la Exposición del 25º Premio Nacional de Pintura Fundación Mainel.