Nuestra visión de la cooperación al desarrollo nos lleva a considerar que la ayuda puramente material es necesaria y capital, pero al mismo tiempo, toda persona aspira a más, su dignidad reclama mucho más. Los bienes materiales no satisfacen los anhelos del ser humano, la esperanza de un mundo mejor. Por todo esto, la enseñanza tiene una trascendencia fundamental para salir de la pobreza y nuestra cooperación se orienta, prioritariamente, hacia proyectos educativos; además, todas las iniciativas en las que colaboramos incluyen formación y/o capacitación de los beneficiarios.